Esta ubicación es un lugar de calidez y amabilidad, donde las personas que necesitan ayuda son acogidas y cuidadas. La hermosa capilla es un oasis pacífico en el corazón de la ciudad. La comida servida aquí es sencilla y satisfactoria, y los postres hechos por las monjas son un punto culminante. El personal, incluidos los monjes y los voluntarios, es muy atento y hace todo lo posible para que todos se sientan en casa. Es un espacio donde las personas se reúnen para compartir comidas y apoyarse mutuamente, y es claro que las monjas están dedicadas a su trabajo. El ambiente es calmado y sereno, lo que lo hace un gran lugar para relajarse y recargar.Sin embargo, han habido algunos problemas con comportamientos desordenados por parte de algunas personas en el pasado, lo que ha llevado a incidentes perturbadores en el comedor. A pesar de los mejores esfuerzos del personal y la policía, este problema todavía persiste.