Este estudio de yoga es un lugar maravilloso para relajarse y recargar energía. El propietario, Toñi, es una persona amable y cuidadosa que crea un ambiente pacío que te hace sentir a gusto. El estudio está equipado con todo lo que necesitas para una gran práctica de yoga, y las clases se ajustan a las necesidades de cada individuo. El personal es amistoso y acogedor, lo que te hace sentir parte de una comunidad. El estudio tambiín es genial para los niños, que pueden disfrutar del espacio mientras sus padres toman una clase. Uno de los mejores aspectos de este estudio es su compromiso con la inclusividad, con un aseo de género neutral y una entrada accesible para sillas de ruedas. Los precios son muy razonables, especialmente teniendo en cuenta la calidad de la instrucción y las instalaciones. Sin embargo, el uno de los inconvenientes es que el estudio puede ser un poco pequeño, lo que puede ser un desafío para los grupos más grandes. En general, este es un gran lugar para practicar yoga y bienestar, y lo recomiendo altamente a cualquiera que busque un ambiente pacío y apoyo.