Este restaurante modesto, establecido y longevo, ha sido una clásica en Madrid durante un tiempo y es conocido por sus deliciosas raciones españolas y paellas. Si bien los precios son muy razonables y la calidad es buena, algunos clientes han mencionado que la comida no es tan buena como solía ser. Uno de los mayores puntos fuertes de este restaurante es su variedad de ofertas, incluyendo vino, licores y un salón de banquetes privado. Sin embargo, la comida ha sido un tiro o un golpe, con algunos platos excelentes y otros solo aceptables.Uno de los mayores reclamos sobre este restaurante es la política de limitar el tiempo de ocupación de una mesa a 90 minutos, lo que puede ser frustrante para los clientes que quieren disfrutar de su comida. Sin embargo, el restaurante afirma que esto es necesario para asegurar que todos puedan comer y evitar largas filas de espera.El ambiente es trendy y acogedor, con un patio donde los clientes pueden disfrutar de sus comidas. El servicio es generalmente bueno, con personal amable y atento. Sin embargo, algunos clientes han mencionado que el servicio puede ser lento, especialmente durante horas pico.En resumen, este restaurante es una buena opción para aquellos que buscan una comida casual y deliciosa en un entorno trendy. Sin embargo, es importante tener en cuenta que la calidad de la comida puede ser inconsistente, y la política de limitar el tiempo de mesa puede ser frustrante para algunos clientes.