Este lugar es un tesoro escondido en Madrid, que ofrece una experiencia única para aquellos que buscan postres japoneses y té. El ambiente es trendy, tranquilo y acogedor, lo que lo convierte en un lugar perfecto para una visita casual. La variedad de postres es impresionante, con muchas opciones para elegir, incluyendo mochis, dorayakis y cheesecakes. El servicio es amable y atento, con el personal feliz de guiarles a través del menú.
La calidad de los postres es alta, con muchos clientes rindiendo homenaje al sabor auténtico y la presentación. Los precios son muy razonables, especialmente teniendo en cuenta la alta calidad de los productos. La innovación del lugar también es destacable, con los dueños ofreciendo experiencias únicas como talleres y cajas de wagashi de edición limitada.
Sin embargo, un problema que mencionaron algunos clientes es el área de asientos limitada, que se puede aglomerar durante las horas pico. A pesar de esto, el lugar es accesible en silla de ruedas y ofrece una zona de asientos cómoda para aquellos que quieren relajarse y disfrutar de sus dulces.
En resumen, esta tienda de pastelería japonesa es un lugar obligatorio para cualquiera que busque una experiencia postre única en Madrid. Con sus productos de alta calidad, servicio amable y ambiente trendy, es un lugar que te dejará queriendo más.