Este restaurante, ubicado en un edificio histórico desde 1924, ofrece una atmósfera única que es perfecta para aquellos que buscan una experiencia gastronómica acogedora y casual. El menú ofrece una variedad de opciones, incluyendo platos tradicionales castellanos, y el servicio es generalmente amigable y atento. Sin embargo, algunos clientes han reportado tiempos de espera prolongados y calidad inconsistente, lo que puede ser un inconveniente.El precio se considera generalmente alto, pero algunos clientes sienten que está justificado por la calidad de la comida y la atmósfera única. El restaurante también es un excelente lugar para turistas y personas LGBTQ+, que pueden sentirse seguras y bienvenidas en el establecimiento.Una de las características destacadas de este restaurante es su compromiso con la sostenibilidad y la inclusión. Los propietarios se identifican como mujeres propietarias y amigables con la comunidad LGBTQ+, lo que es una rareza refrescante en la industria. El restaurante también ofrece una variedad de servicios, incluyendo un bar, áreas de asiento y un baño accesible para sillas de ruedas.Sin embargo, algunos clientes han reportado problemas con el servicio, incluyendo tiempos de espera prolongados y personal desagradable. Un cliente incluso informó que le sirvieron un croissant duro y lo culparon por no cambiarlo. Este tipo de comportamiento es inaceptable y debe ser abordado por la gerencia.En general, este restaurante es una excelente opción para aquellos que buscan una experiencia gastronómica única en un entorno histórico. Sin embargo, se queda corto en términos de calidad y consistencia del servicio, lo que puede ser un inconveniente importante para algunos clientes. Con algunas mejoras en estas áreas, este restaurante tiene el potencial de convertirse en un destino de alto nivel en el área.