Este restaurante es una visita obligatoria para cualquier persona que busque una experiencia gastronómica única en Madrid. Los platos indios elevados son un cambio de juego, con sabores que te transportarán a un mundo diferente. La decoración creativa y estilo vintage añade ambiente, haciéndolo sentir como un escape lujoso del bullicio de la ciudad.El servicio es de primera categoría, con personal atento y conocedor que te guiará a través del menú y te hará recomendaciones. La atmósfera es acogedora e íntima, con iluminación suave y asientos cómodos. Sin embargo, la capacidad del restaurante para manejar grupos grandes y comensales ruidosos puede ser un poco desafiante.Un problema que destacó fue la inconsistencia en las porciones de los platos. Algunos platos estaban generosamente porcionados, mientras que otros eran bastante pequeños. Esto puede ser frustrante, especialmente si estás esperando una comida completa.En términos de precios, este restaurante es un poco alto, pero la calidad de la comida y la experiencia hacen que valga la pena el gasto. La lista de vinos es extensa, con una variedad de opciones para adaptarse a todos los gustos y presupuestos.El compromiso del restaurante con el uso de ingredientes frescos y locales es encomiable, y la atención al detalle en la presentación de los platos es impresionante. El menú está bien equilibrado, con una buena variedad de opciones picantes y suaves.En general, este restaurante es una excelente opción para cualquier persona que busque una experiencia gastronómica única y deliciosa en Madrid. Solo ten en cuenta los posibles problemas con las porciones y prepárate para un precio un poco más alto.En cuanto a los problemas, el restaurante debería trabajar en proporcionar porciones más consistentes y mejorar la comunicación con el personal para asegurarse de que los invitados estén al tanto de lo que pueden esperar de su comida.