Este salón es un lugar perfecto para relajarse y desconectar, rodeado de la tranquilidad de la cultura japonesa. Tan pronto como entra, se sentirá un sentimiento de calma, gracias a los colores neutrales, la luz natural y la vegetación Zen. El ambiente es trendy, acogedor y casual, lo que lo hace un lugar ideal para pasar tiempo con amigos o familia.
El personal es amable y atento, siempre dispuesto a ayudar y brindar un excelente servicio. Son expertos en el menú y felices de hacer recomendaciones. El menú en sí es bastante extenso, ofreciendo una variedad de platos, incluyendo sushi, postres y cócteles.
Una de las características destacadas de este salón es sus ofrecimientos de menú únicos, incluyendo excelentes cócteles y café. Los precios son muy razonables, sobre todo teniendo en cuenta la alta calidad de la comida y los tragos. Sin embargo, algunos huéspedes han mencionado que el servicio puede ser un poco lento en ocasiones, lo que podría ser un inconveniente para aquellos apresurados.
En general, este salón es un tesoro escondido en Madrid, que ofrece una experiencia única y agradable para cualquier persona que busque relajarse e indulgir en some comida deliciosa y bebidas.