Este restaurante de sushi es una joya escondida en Madrid. Es un lugar pequeño, pero tiene una atmósfera acogedora y un equipo lleno de pasión y energía. El chef es visible en la cocina, preparando los platos con cuidado y atención al detalle. La carta es una fusión de la cocina japonesa y peruana, ofreciendo una amplia variedad de opciones originales y deliciosas. Los precios son muy razonables, especialmente con los descuentos que ofrecen. El personal es amable y acogedor, haciéndote sentir como en casa.Una cosa que podría ser un poco un desafío es que el restaurante todavía está asentándose, y hay momentos en que el servicio puede ser un poco lento o desorganizado. Sin embargo, el equipo está ansioso por complacer y lo compensa con su amabilidad y entusiasmo.En general, este restaurante es una visita obligatoria para cualquiera que ame el sushi y esté buscando una experiencia gastronómica única. La calidad de la comida, el servicio y la atmósfera se unen para crear una experiencia verdaderamente memorable.