Este restaurante es una experiencia única, que combina un ambiente artístico y de estilo almacén con una cocina japonesa elevada. Sin embargo, la calidad de los platos es algo promedio, y algunos clientes consideran que es demasiado caro para la calidad recibida. El servicio es generalmente atento, pero algunos miembros del personal pueden parecer demasiado comerciales. La decoración ecléctica y la atmósfera animada del restaurante son activos indiscutibles, lo que lo hace un lugar popular para cenar y eventos sociales. En general, es un lugar ideal para una ocasión especial o una noche con amigos, pero algunos clientes pueden quedar decepcionados por la calidad de la comida. El volumen de la música puede ser demasiado alto, lo que dificulta la conversación con otros en la mesa.
El restaurante ofrece una variedad de servicios, incluyendo Wi-Fi, un bar en el lugar y un baño de género neutro. La carta es diversa, con opciones de vino, platos vegetarianos y veganos. El restaurante también es LGBTQ+ friendly y acogedor para todos. Las opciones de aparcamiento son limitadas, con aparcamiento de valet disponible, pero puede ser difícil encontrar un lugar.