Este lugar es un lugar de culto y un importante punto de referencia cultural en la ciudad. El edificio es accesible para sillas de ruedas, lo cual es una gran ventaja para los visitantes con problemas de movilidad. El personal es generalmente muy amigable y acogedor, y muchos revisores mencionaron una experiencia positiva al buscar ayuda o orientación. Sin embargo, ha habido algunos problemas con la comunicación y la atención a las necesidades de los visitantes, particularmente al tratar con solicitudes específicas o papeleo. Por ejemplo, un revisor tuvo que esperar de 30 a 60 minutos para obtener un documento, mientras que otro tuvo dificultades para llamar la atención de un miembro específico del personal. A pesar de estos problemas, el lugar sigue siendo un lugar hermoso e histórico para visitar, y muchos revisores han elogiado su atmósfera tranquila y sentido de comunidad. Un problema notable que se ha mencionado es el comportamiento de algunos miembros del personal, quienes han sido acusados de ser inútiles o desdeñosos.