El lugar parece tener mucho potencial, pero se queda corto en términos de precios. Los precios están inflados en comparación con otros lugares de Rodilla, especialmente considerando su proximidad a un hospital. Esto ha llevado a numerosas quejas de clientes que se sienten aprovechados. La calidad de la comida es promedio, con algunos clientes disfrutando del sabor, pero otros encontrándolo mediocre. La atmósfera es tranquila y casual, lo que la hace un lugar adecuado para una comida rápida o una comida relajada. El servicio puede ser lento y desagradable, con algunos miembros del personal siendo descritos como maleducados. La innovación del lugar es un tema mixto, con algunos clientes apreciando la decoración renovada y otros sintiendo que está sobrevalorada. En general, la experiencia se ve empañada por los altos precios, que eclipsan las otras cualidades redimibles del lugar. Un problema importante que destaca es la práctica del lugar de inflar los precios debido a su proximidad a un hospital, lo que se siente como una explotación de personas vulnerables.