Este lugar tiene una atmósfera acogedora, adecuada para niños y grupos. El servicio es agradable, con un ambiente casual y tranquilo. El menú ofrece una variedad de platos, incluyendo platos pequeños, aperitivos rápidos y postres. El lugar acepta reservas y tiene un bar en el sitio, que sirve vino, licores y café. Las vistas son impresionantes, lo que lo hace un gran lugar para cenar solo y disfrutar de una comida.
Sin embargo, algunos visitantes han experimentado problemas con el olor a aceite reutilizado en su comida, lo que fue una gran decepción. También, la calidad de la comida puede ser inconsistente, y algunos clientes han tenido que lidiar con personal desamable. Los precios son un poco altos, pero el lugar vale la pena visitar por su atmósfera única y sus vistas panorámicas.
Algunos clientes han reportado esperar mucho tiempo por su comida, y la gerencia parece estar luchando por manejar grupos grandes. En general, este lugar es una mezcla, con algunas características destacadas y algunas áreas de mejora.