Este restaurante es un destino imprescindible para cualquiera que busque probar la cocina portuguesa tradicional. La ambientación es acogedora e íntima, con una atmósfera cálida y acogedora que te hace sentir como si estuvieras en Lisboa. El servicio es excepcional, con personal amable y atento que está encantado de recomendar platos y responder a cualquier pregunta que puedas tener.
El restaurante es conocido por sus deliciosos platos de bacalao, que se preparan a la perfección y se sirven con una guarnición de arroz, verduras y un toque de salsa. Las porciones son generosas y los precios son un poco altos, pero la calidad de la comida y el servicio vale la pena.
Uno de los aspectos destacados del restaurante es su lista de vinos, que cuenta con una amplia selección de vinos portugueses que se maridan perfectamente con los platos del menú. El restaurante también ofrece una variedad de opciones vegetarianas y sin gluten, lo que lo hace una excelente opción para comensales con restricciones dietéticas.
La decoración del restaurante es rústica y encantadora, con vigas de madera y baldosas portuguesas tradicionales que añaden a la ambientación acogedora. La chimenea es un toque agradable y el área de asientos al aire libre es un lugar estupendo para disfrutar de una comida en un día agradable.
El único inconveniente es que el restaurante puede ser un poco caro, pero la calidad de la comida y el servicio hace que valga la pena el costo. En general, este restaurante es una excelente opción para cualquiera que busque probar la cocina portuguesa tradicional en un entorno acogedor e íntimo.