Este lugar ofrece una amplia variedad de platos mediterráneos, incluyendo tapas y opciones de mariscos. La atmósfera es elegante y tranquila, lo que lo hace un buen lugar para una velada relajada. El servicio es atento y profesional. Las porciones son generalmente pequeñas, pero la calidad de la comida es alta. Hay vino y cerveza disponibles, y el lugar es accesible para sillas de ruedas.Los precios son muy razonables considerando la calidad de la comida. Algunos comensales han señalado que las porciones podrían ser más grandes, pero en general el valor es bueno. El lugar es una buena opción para una noche fuera, pero puede no ser adecuado para familias con niños pequeños.Un problema menor es que el menú no es particularmente diverso, con muchas opciones siendo platos tradicionales gallegos. Esto puede no ser un problema para aquellos que buscan un tipo específico de cocina, pero puede limitar las opciones para aquellos con otros gustos.