Este restaurante es una joya escondida en el corazón de Madrid. El ambiente íntimo y el ambiente divertido crean una atmósfera relajada, perfecta para una velada tranquila. La carta, aunque limitada, ofrece una mezcla de platos creativos y tradicionales que satisfacen diversos gustos. El personal, incluyendo a Catalina, Jeff y Juan, brinda un servicio excelente, atento y acogedor.
La comida es deliciosa, con destacados como la tabla de quesos y el salmón. Aunque el pulpo no estuvo a la altura para un revisor, la cocina toma nota y se esfuerza por mejorar. La excelente lista de vinos y las ofertas de happy hour del restaurante aumentan su atractivo.
La ubicación del restaurante, cerca de la Plaza Mayor, lo hace una excelente opción para turistas y lugareños por igual. El área de asientos al aire libre es un lugar encantador para disfrutar de una comida en un día cálido. La atmósfera acogedora y friendly LGBTQ+ hace que sea un gran lugar para todo tipo de visitantes.
En general, este restaurante es una visita obligatoria para cualquiera que busque una experiencia gastronómica única en Madrid. Con su excelente comida, servicio y atmósfera, es una excelente opción para una cena romántica o una noche con amigos.
Nota: Un problema potencial es el apagón ocasional, que puede interrumpir la experiencia gastronómica. Sin embargo, los esfuerzos del personal para minimizar las interrupciones y brindar un servicio excelente compensan este inconveniente menor.