Este lugar es un saco de todo. El edificio es grande y limpio, con mucho material para repartir. El personal a veces es amigable y otras no, lo que puede generar una experiencia confusa. Algunos empleados, como Rafa y Angel, son muy útiles y se esfuerzan por ayudar a los clientes, mientras que otros parecen estar con prisas o no interesados en ayudar. Los servicios disponibles, incluyendo recogida en tienda y entrega, son convenientes, pero la falta de un horario de tarde o fin de semana puede ser un problema para aquellos con horarios de trabajo no tradicionales. El lugar también es accesible para sillas de ruedas, lo cual es un plus. Sin embargo, la experiencia general se ve empañada por el comportamiento inconsistente del personal y un horario limitado.