Este salón de peluquería icónico en Madrid ha sido un favorito local desde 1908, ofreciendo cortes de pelo clásicos con tijeras y estilos modernos con Fade. La fachada única es una vista para contemplar, lo que lo convierte en un destino imprescindible para cualquiera en la ciudad. El personal es conocido por su excepcional profesionalismo y amabilidad, lo que hace que los clientes se sientan cómodos.
El salón es adecuado para niños y los precios son muy razonables considerando su ubicación en el corazón de Madrid. Aceptan varios métodos de pago, incluyendo pagos móviles NFC, tarjetas de débito y tarjetas de crédito. Se recomienda hacer una cita con anticipación, pero también se admiten visitas espontáneas. El salón es accesible para sillas de ruedas y hay un baño disponible para los clientes.
Un problema es que el personal no siempre respeta los horarios de reserva, según lo informado por un cliente. Sin embargo, esto parece ser un incidente aislado y el salón es generalmente bien valorado por su excelente servicio y encanto tradicional.