Esta es una comunidad muy acogedora e inclusiva. El ambiente es acogedor y pacífico, lo que la hace un lugar ideal para la meditación y la reflexión. El personal y los sacerdotes son muy amables y atentos, siempre dispuestos a ayudar y a brindar orientación. Van más allá de hacer sentir a los visitantes como en casa, a menudo los saludan por su nombre y muestran un genuino interés por su bienestar. La comunidad también es muy activa, con diversas actividades y eventos que tienen lugar a lo largo del año. La iglesia está bien mantenida y es hermosa, con un fuerte sentido de la historia y la tradición.