Esta es una hermosa iglesia histórica con mucho que ofrecer. Los frescos románicos en el presbiterio son verdaderamente únicos y vale la pena verlos. La iglesia tiene una entrada accesible para sillas de ruedas, lo que facilita la visita para todos. Los horarios de apertura son bastante flexibles, con horarios extendidos en algunos días laborables. Sin embargo, vale la pena señalar que la iglesia puede estar bastante concurrida los fines de semana, especialmente con turistas.El interior de la iglesia es impresionante, con impresionantes murales y una hermosa atmósfera. Sin embargo, algunos visitantes han mencionado que el interior puede sentirse un poco abarrotado y abrumador. El exterior de la iglesia también está bien mantenido y ofrece una atmósfera tranquila.El personal y los dueños de la iglesia son receptivos y parecen estar haciendo su mejor esfuerzo para acomodar a los visitantes. En un caso, un visitante tuvo una experiencia negativa debido al protocolo de COVID-19 de la iglesia, pero los dueños respondieron rápidamente y se disculparon por la inconveniencia.En general, esta iglesia es una visita obligatoria para cualquier persona interesada en la historia, la arquitectura y el arte. Si bien puede tener algunos problemas menores, vale la pena visitarla.