Este lugar es una joya escondida en Madrid. La atmósfera es acogedora y casual, lo que lo hace perfecto para familias con niños. El negocio también es amigable con la comunidad LGBTQ+ y se identifica como propiedad de mujeres, lo que es un gran plus. La calidad de la comida y las bebidas es de primera categoría, con una gran selección de platos pequeños y comida para happy hour. Los precios son muy razonables, con la mayoría de los platos costando entre 1-10 euros. El negocio también ofrece una variedad de servicios, incluyendo Wi-Fi, un baño y un bar en el lugar. Una cosa a tener en cuenta es que el negocio tiende a estar ocupado, especialmente los fines de semana, por lo que es una buena idea hacer una reserva con anticipación. En general, este lugar es un gran lugar para un día divertido con la familia o una noche relajada con amigos. Sin embargo, vale la pena mencionar que un cliente tuvo una mala experiencia con el negocio, donde fue tratado injustamente y el dueño se negó a devolver su depósito. Este problema es una rara ocurrencia, pero es algo de lo que hay que estar al tanto.