El aparcamiento es bastante estrecho y necesitas hacer algunas maniobras para aparcar tu coche. Los precios son un poco altos. Por el lado positivo, está cerca del Museo del Prado. Debes tener cuidado al salir y entrar del aparcamiento, ya que puede ser bastante caótico. La entrada y la salida son las mismas, y los giros pueden ser apretados. La zona está bien equipada con plazas de aparcamiento y entrada accesibles para sillas de ruedas. Los pagos se pueden realizar con pagos móviles NFC, tarjetas de débito y tarjetas de crédito. El aparcamiento está abierto las 24 horas del día, los siete días de la semana. Es un poco un desafío navegar, pero el personal es amable y útil. La entrada no siempre está bien mantenida, lo que puede ser una preocupación para algunos conductores. Los carteles son claros y el proceso de pago es sencillo. Desafortunadamente, algunos conductores han experimentado problemas con coches dañados debido a los pasillos estrechos. El personal no siempre está presente, pero puedes llamarlos para obtener ayuda.