Esta iglesia es un lugar pacífico y acogedor donde las personas pueden venir a rezar, meditar y conectarse con su fe. El edificio en sí es hermoso, con un Via Crucis impresionante y un altar magnífico. El personal también es muy amable y útil, lo que hace que los visitantes se sientan a gusto. Uno de los aspectos destacados es la Adoración Perpetua de 24 horas, que es una experiencia única y reconfortante. La iglesia está bien mantenida y accesible, con una entrada accesible en silla de ruedas. Si bien algunos visitantes han mencionado que en verano puede hacer calor y en invierno puede ser frío, esto es un problema menor en comparación con muchos aspectos positivos de esta iglesia.
Sin embargo, un problema que destaca es que no todos los visitantes han sentido una fuerte conexión con los sacerdotes, con algunos informes de falta de empatía y calidez. Esto puede ser un desafío para aquellos que buscan orientación y apoyo espiritual.