Esta ubicación de negocio es un aparcamiento subterráneo con una ubicación única frente al Mortuario M-30 y la Mezquita. Los precios están regulados por el Ayuntamiento, lo que puede parecer conveniente, pero plantea preocupaciones sobre la flexibilidad y la competitividad. Un problema importante es la falta de atención a las necesidades de los clientes, con muchos clientes quejándose de largos tiempos de espera, mala comunicación y personal poco útil. Algunos clientes incluso han denunciado sentirse estafados por el sistema de precios. Aunque el aparcamiento es limpio y espacioso, la experiencia general se ve empañada por estos problemas. El negocio parece estar más enfocado en seguir las regulaciones que en proporcionar un servicio de calidad. Con un poco más de atención al cuidado del cliente, este aparcamiento podría ser una experiencia más agradable para los visitantes. Sin embargo, tal como está, no cumple con las expectativas.