Este lugar parece ser un espacio bien considerado y acogedor para aquellos interesados en la danza del poste. Los dueños e instructores, Ainhoa y Maria, han recibido comentarios abrumadoramente positivos de los clientes, quienes elogian su paciencia, dedicación y capacidad para crear un sentido de comunidad y camaradería entre los estudiantes.Muchos revisores han señalado que las clases están bien estructuradas, personalizadas y divertidas, con un enfoque en ayudar a los estudiantes a desarrollar su confianza y habilidades. El lugar también es elogiado por su atmósfera LGBTQ+ friendly y espacio seguro para transexuales, lo que lo hace un entorno acogedor para personas de todos los orígenes.Aunque no hay ninguna mención explícita de problemas importantes, vale la pena señalar que algunos clientes pueden encontrar las clases un poco físicamente exigentes, especialmente para aquellos que son nuevos en la danza del poste. Sin embargo, esto no es necesariamente una crítica, sino más bien un reflejo de la intensidad y la condición física del deporte.En general, este lugar parece ser una excelente opción para aquellos que buscan aprender la danza del poste en un entorno de apoyo e inclusivo.