Este panadería es un tesoro escondido en Madrid. El aroma de pan fresco recién salido de la puerta, tenta a los paseantes a entrar y probar los deliciosos postres. Los propietarios, Mildred y su equipo, son increíblemente amables y acogedores, haciendo que todos se sientan como en casa. La panadería es pequeña pero perfectamente formada, con un ambiente acogedor que es ideal para un desayuno rápido o aperitivo.
La estrella de la función es, sin duda, la comida. Cada item del menù es un maestreo, desde las hojaldres crocantes y salados hasta los pasteles mojados y sabrosos. Los propietarios han puesto con claridad su corazón y alma en la creación de cada plato, y se ve. Ya sea que estés de humor para algo dulce o salado, hay algo para todos.