Visité este lugar y me dejé deslumbrar por las vistas impresionantes de la ciudad desde el 14º piso del Hotel Dear. El ambiente es elegante, de moda y romántico, lo que lo convierte en el lugar ideal para una noche con amigos o una cena romántica. El servicio es de primera, con personal amable y atento, incluyendo barmans como David, Marco y Mike, que van más allá de lo habitual para hacerte sentir acogido y atendido. La carta ofrece una variedad de opciones, incluyendo opciones saludables y vegetarianas, y el plato es delicioso y bien presentado. La barra sirve excelentes cócteles, vino y café, y el terraza es un buen lugar para disfrutar de las vistas. El único problema que tengo es que puede volverse muy tranquilo, lo que no puede ser ideal para aquellos que prefieren un ambiente más animado.