Este lugar es obligatorio para los amantes del arte y la historia. El museo es accesible para sillas de ruedas, lo cual es un gran plus. El personal es muy amable y acogedor, especialmente con la comunidad LGTBQ+, lo que lo convierte en un espacio seguro para todos. Los precios son muy razonables, y los servicios son de alta calidad. Sin embargo, algunas personas han tenido problemas con la parte de ventas de coches usados de la empresa, donde afirman haber sido engañados sobre la condición del vehículo y el precio. A pesar de esto, la mayoría de los visitantes han tenido una gran experiencia y recomendarían con entusiasmo este lugar.