Esta ubicación es un lugar imprescindible para aficionados al arte y la cultura, especialmente para aquellos interesados en el arte de la Edad Media y la Iglesia Católica. El museo se encuentra en una hermosa iglesia románica, lo que añade encanto a la experiencia en general. La colección es relativamente pequeña pero cuidadosamente curada, y destaca algunas piezas de arte verdaderamente notables. Sin embargo, hay un tema destacado: la estricta política de no fotografía del museo, que puede sorprender a los visitantes. La entrada se incluye en la visita a la catedral, lo que la convierte en una adición conveniente y digna de cualquier itinerario. El museo es fácilmente accesible, con una entrada y baño para personas con discapacidad, lo que lo convierte en un destino acogedor para todos los visitantes. En general, es una joya de significado artístico y histórico que vale la pena visitar.