Este lugar es un tesoro oculto que ofrece una experiencia inolvidable para los visitantes. La historia y la arquitectura del monasterio son verdaderamente fascinantes, y los tours guiados son merecedores del tiempo y el esfuerzo. El personal es amable y conocedor, y van más allá de lo que es necesario para asegurarse de que los visitantes tengan una gran experiencia. El lugar también es excelente para familias, con mucho espacio para que los niños puedan correr y disfrutar de las alrededor. Una cosa que hay que tener en cuenta es que el monasterio solo está abierto los fines de semana, y es esencial reservar un tour guiado con anticipación para evitar cualquier confusión sobre el horario.