Este lugar es una elección fantástica para aquellos que buscan aprender sobre cocina local en un ambiente acogedor. Los instructores, como el chef Riccardo y Laura, son acogedores, profesionales y apasionados por lo que hacen. Crean un ambiente invitado que hace que todos se sientan cómodos e inspirados. Las clases están bien organizadas, con un equilibrio perfecto entre conocimiento técnico y experiencia práctica. La comida preparada es deliciosa y las recetas son fáciles de seguir y divertidas de probar en casa.El lugar es accesible para sillas de ruedas y el edificio en sí es una obra maestra de diseño. Las clases son una gran mezcla de aprendizaje y diversión, lo que las hace ideales para chefs experimentados y principiantes que aman la comida. La cantidad y calidad de la comida son de primera categoría y el valor por dinero es excelente.La única cosa a considerar es que las clases pueden ser un poco pequeñas, lo que puede ser tanto bueno como malo. Por un lado, permite una experiencia más personalizada y la oportunidad de probar muchos platos diferentes. Por otro lado, puede no ser tan social como algunas personas podrían esperar.En general, este lugar es una visita obligatoria para cualquier persona interesada en clases de cocina, cocina local y una experiencia mallorquina única. Con su ambiente cálido, instructores expertos y deliciosa comida, es una experiencia que te dejará sintiéndote inspirado y ansioso por probar nuevas recetas.