Este restaurante tiene un ambiente agradable que es adecuado para familias con niños. El restaurante está ubicado en la ciudad de Badajoz y forma parte de la marca Mesón Atalaya. Desafortunadamente, no todo aquí es tan atractivo como el entorno. La calidad de los platos es dudosa, con algunos obvios defectos. El revisor de octubre de 2018 indicó que recibieron punkillitas en malas condiciones, que era visualmente desagradable pero incluso más cuando se probó. Por otro lado, otro cliente elogió las buenas tapas y un buen toque con la adición de huevos fritos y patatas para compartir. Es importante tener en cuenta que la indumentaria del personal, con el gerente vistiendo ropa de deporte, resta al conjunto de la experiencia. En general, las ofertas de este restaurante son algo inconsistentes, lo que lo hace un lugar difícil de recomendar.