Este lugar es un tesoro escondido en Madrid. El ambiente es de moda y acogedor, perfecto para una cena o almuerzo informal con amigos. El servicio es siempre amable y atento, lo que te hace sentir como en casa. La comida es deliciosa y auténtica, con una gran variedad de opciones para elegir. El menú está bien preciado, con la mayoría de los platos cayendo en el rango de €10-20. Los destaque del restaurante incluye su accesibilidad en silla de ruedas y el hecho de que esté abierto tarde los fines de semana. La única cuestión es la calidad inconsistente de algunos platos, lo que puede ser un desagradable sorpresa si estás ansioso por algo específico. Sin embargo, los positivos superan con creces los negativos, lo que hace que este lugar sea un must-visit para cualquier persona que busque una buena comida mexicana en Madrid