Este lugar es un destino imprescindible para los amantes del arte y la cultura. El edificio está bien conservado y es fácilmente accesible, con una entrada y un baño accesibles en silla de ruedas. El interior está lleno de hermosas piezas de arte callejero, lo que lo hace un lugar ideal para que los niños exploren. Sin embargo, es un poco difícil navegar y encontrar el mejor arte, y una mapa sería útil. El personal es amable y acogedor, pero puede ser un poco empujador cuando se trata de vender paquetes de turismo. La ubicación está rodeada de muchos cafés y restaurantes, que ofrecen una amplia variedad de opciones de comida a precios razonables. Un problema notable es la falta de mapa, que puede hacer que sea desafiante planificar una visita y asegurarse de no perder ninguna de las obras de arte notables.