Este lugar es un tesoro escondido en el corazón de Madrid. La focaccia se hornea fresca todos los días, y está llena de una variedad de ingredientes deliciosos como carnes ahumadas, mozzarella de búfalo, tomates cherry y salsa de trufa. La lasaña y el parmesano también se hornean diariamente, y hay opciones veganas y vegetarianas disponibles. La pizza es fina y crujiente, hecha al estilo romano, y los postres son favoritos italianos clásicos como tiramisú y cannoli.El ambiente es tendente y tranquilo, perfecto para una cena o almuerzo informal. El servicio es excelente, con personal amable y atento. Los precios son razonables, con la mayoría de los platos cayendo en el rango de €10-€20. El lugar es popular para cenar y almorzar, y es un gran lugar para una mordida rápida o un meal relajado.Es importante destacar un problema: la situación de los baños, ya que un crítico mencionó que el empleado no estaba siguiendo los protocolos de higiene adecuados. Sin embargo, parece ser un incidente aislado, y el propietario ha respondido a los comentarios.