El lugar es un gran sitio para visitar, con mucho que ofrecer. Es un poco una joya escondida, pero definitivamente vale la pena detenerse. La calidad del sitio es bastante alta, con explicaciones claras y carreteras de acceso bien mantenidas. Sin embargo, no es perfecto: algunos de los paneles podrían ser más detallados y la falta de exhibiciones interactivas para niños podría ser un inconveniente para las familias.La fijación de precios es muy razonable, ya que la admisión es gratuita y el estacionamiento es público y fácilmente accesible. Sin embargo, la innovación del sitio es un poco limitada, ya que es una atracción turística relativamente tradicional.En general, es un gran lugar para visitar para cualquier persona interesada en la historia, la arquitectura o simplemente explorando un pueblo encantador. Solo tenga en cuenta que puede no ser tan atractivo para los niños muy pequeños.El sitio tiene mucho carácter y las vistas desde el mirador son simplemente impresionantes. El pueblo en sí también es muy pintoresco, con sus casas de madera y calles estrechas. Está claro que el sitio tiene mucha historia y significado, particularmente para los fanáticos de Félix Rodríguez de la Fuente.Sin embargo, algunas de las áreas están un poco abandonadas y podrían necesitar trabajos de restauración. Y aunque el sitio es gratuito para visitar, algunos de los letreros podrían mejorarse para que sea más fácil para los visitantes navegar y comprender la historia y el significado del sitio.A pesar de estos pequeños inconvenientes, es un gran lugar para visitar y lo recomendaría altamente a cualquier persona en el área.