Este es un tesoro escondido en las montañas, perfecto para aquellos que buscan un retiro pacífico lejos del bullicio y la vida agitada de la ciudad. El aire es fresco y el paisaje es impresionante. Las habitaciones son amplias y cómodas, mientras que las cabañas son acogedoras y bien equipadas. El restaurante/bar relajado sirve comidas deliciosas y bebidas refrescantes.
El personal es cálido y acogedor, siempre dispuesto a echar una mano. Parecen cuidar genuinamente la experiencia de sus huéspedes, haciendo que todos se sientan como en casa. Las opciones de desayuno son abundantes y satisfactorias, y el Wi-Fi gratuito es un buen detalle.
Un problema menor es la falta de opciones de aparcamiento claras, lo que puede dificultar encontrar un lugar. Sin embargo, este es un pequeño inconveniente en un establecimiento excepcional.
El paisaje circundante es perfecto para caminar y explorar, con muchos senderos y lugares escénicos a poca distancia. El hotel también ofrece excursiones y tours guiados, que pueden ser una excelente manera de descubrir la flora y fauna local.
En general, este es un lugar maravilloso para relajarse, desconectar y conectar con la naturaleza. ¡Solo asegúrate de llegar temprano para asegurar el aparcamiento!