Este centro comercial ha sido en gran medida demolido, con sólo unas pocas empresas que siguen abiertas, como un bolera y un bar. La zona tiene un aspecto triste y abandonado, con muchos escaparates vacíos y un sentido general de desamparo. Algunos visitantes han informado sentir una sensación de nostalgia por el pasado del centro, cuando era un destino de compras y entretenimiento floreciente. Sin embargo, es claro que el centro ya no es una opción viable o atractiva para los compradores y visitantes. La demolición y la construcción posterior de nuevos apartamentos han dejado la zona sintiendo abandonada y en mal estado de conservación. Es difícil ver cualquier evidencia de innovación o planificación a largo plazo en el estado actual del centro. A pesar de su atmósfera familiar y bulliciosa en su día, el centro ahora parece un reliquiario olvidado del pasado.