Este hotel de alta gama en un entorno rural es una mezcla de cosas, con algunos problemas notables que empañan una experiencia potencialmente idílica. El mayor problema es la falta constante de servicio, con varios revisores que informan de personal insensible, indisponibilidad del teléfono del hotel e incluso áreas de recepción desocupadas. Esta falta de atención a las necesidades del cliente es particularmente grave dado el enfoque del hotel en la amistad con las mascotas y la atmósfera acogedora. Las reseñas también mencionan varias habitaciones y servicios que no están limpios o no son atractivos, lo que añade al sentido general de decepción. Una de las pocas cualidades redentoras es la ubicación escénica del hotel y la atmósfera pacífica, que vale la pena mencionar a pesar de los fracasos del hotel. En general, es poco probable que los huéspedes encuentren una experiencia igualmente completa y atenta en otro lugar de esta zona, y los problemas del hotel parecen derivarse de una desconexión entre el personal y los clientes.