El hotel es un edificio hermoso e histórico con una atmósfera encantadora. Está ubicado en un lugar perfecto en Port de Sóller, a poca distancia a pie de la pasarela marítima y las paradas de autobús. El personal es amable y servicial, pero algunos huéspedes han reportado haber encontrado personal frío o incluso grosero. El hotel tiene un área de spa agradable, piscina y jardín, pero algunos huéspedes han mencionado que puede estar demasiado concurrido, especialmente durante la temporada alta. El buffet de desayuno es abundante, pero la calidad de la comida es promedio. Algunos huéspedes también han mencionado que el hotel no es apto para niños, con muchas escaleras y no hay instalaciones para cambiar pañales cerca de la piscina o los restaurantes. Las habitaciones son elegantes, pero algunos huéspedes han reportado problemas con el aislamiento acústico, con ruido procedente del pasillo y las habitaciones vecinas siendo un problema. El precio del hotel es un poco elevado, pero vale la pena por la experiencia única. En general, es un buen hotel, pero tiene algunos defectos que deben ser abordados.Un problema a tener en cuenta es que el hotel parece atender más a adultos y no es especialmente apto para niños. Esto podría ser una preocupación para las familias con niños pequeños. Además, algunos huéspedes han reportado problemas con el aislamiento acústico y la calidad de la comida. Sin embargo, la atmósfera única del hotel, su ubicación hermosa y el personal amable hacen que sea una excelente opción para parejas y viajeros solitarios.