Este lugar es un hotel de montaña acogedor y modesto que ofrece un restaurante, café/bar y habitaciones cómodas. La atmósfera es tranquila, de moda y casual. Los huéspedes pueden disfrutar de varias opciones gastronómicas, incluyendo servicio de mesa, asientos, postres y servicio de mostrador. El hotel cuenta con servicios como aparcamiento gratuito, Wi-Fi gratuito y cocinas en algunas habitaciones. El personal es amable y el propietario, Alfredo, es especialmente acogedor. El hotel es adecuado para viajeros LGBTQ+, turistas, familias y grupos. Aunque tiene algunos inconvenientes, como servicios limitados y un tamaño pequeño, la experiencia general es positiva. El precio se considera justo por los servicios ofrecidos. Sin embargo, la calidad de las habitaciones y el servicio puede ser inconsistente, y algunos huéspedes han reportado problemas con el comportamiento del personal. A pesar de estos problemas, la atmósfera única del hotel y los alrededores naturales lo hacen un lugar agradable para quedarse. Cabe destacar que el hotel parece tener poco personal, lo que puede provocar tiempos de espera prolongados y sobreventa.