Este hotel tiene sus buenos y malos lados. La ubicación es excelente, justo en el centro de Madrid. El restaurante del hotel ofrece grandes vistas y buena comida. El personal es amable y servicial. Sin embargo, la fachada del edificio es un poco antigua y desgastada. La calefacción en algunas habitaciones no funciona correctamente, lo que puede ser un problema durante los meses de verano. El ascensor es lento y puede ser un reto durante las horas pico. Algunos huéspedes han informado problemas con la limpieza de las habitaciones, como manchas en los alfombras y mohos en los baños. Sin embargo, el hotel está trabajando en abordar estos problemas. A pesar de los problemas, el hotel es una buena opción para aquellos que desean estar en el corazón de la acción.