Este hotel es una excelente opción presupuestaria para los viajeros que buscan una estancia relajante en Cuenca. Las habitaciones son discretas pero confortables, con televisores de pantalla plana y Wi-Fi complimentary. El personal es amable y acogedor, con Diego, el dueño, siendo un punto destacado en particular por su excelente servicio al cliente.
La ubicación es conveniente, con el centro histórico a poca distancia a pie. Sin embargo, el aparcamiento puede ser un desafío, incluso en las zonas azules designadas.
Algunos huéspedes han observado que las instalaciones del hotel podrían mejorarse, con un revisor mencionando la falta de calefacción en la habitación y otro notando que el Wi-Fi no funcionaba correctamente. Sin embargo, estos problemas parecen ser la excepción antes que la regla.
Una posible preocupación es el problema con el robo, como lo informó un huésped que había tenido algunos objetos robados de sus maletas. Sin embargo, es worth destacar que esto fue un incidente aislado y el hotel ha tomado medidas desde entonces para mejorar la seguridad.
En general, este hotel es una excelente opción para los viajeros que buscan una opción presupuestaria cómoda y conveniente en Cuenca.