Esta panadería y pastelería es un clásico en el barrio de Lavapies, con más de 30 años de experiencia en hacer felices a sus clientes. El dueño y el personal son muy amables, acogedores y atentos con todos los clientes. Tienen una amplia variedad de productos de panadería artesanal y una excelente selección de café. Los pasteles se hacen todos en casa y son increíblemente deliciosos. Los precios son muy razonables, especialmente considerando la calidad de los productos.
La panadería es un poco pequeña, pero es acogedora y atractiva. El dueño está muy orgulloso de sus productos y siempre está dispuesto a ofrecer muestras y recomendaciones. El personal es muy amable y útil, siempre dispuesto a responder preguntas y asegurarse de que los clientes estén satisfechos con sus compras.
Un problema a destacar es la falta de opciones de aparcamiento en la zona, lo que hace difícil para los clientes encontrar un lugar para aparcar sus coches.
En general, esta panadería y pastelería es un lugar excelente para visitar para cualquiera que busque pasteles y café españoles deliciosos y auténticos.