Esta panadería y convento ubicados en una pequeña colina en Ávila ofrecen una amplia variedad de dulces hechos con productos naturales de manera artesanal. Los dulces no contienen conservantes ni colorantes, lo que los hace una excelente opción para aquellos que buscan un tratamiento más saludable. La panadería está dirigida por un grupo de mujeres que viven en el convento y que están comprometidas a vivir según las enseñanzas de San Francisco y Santa Clara. Los dulces no solo son deliciosos sino que también están hechos con amor y cuidado, lo que es evidente en su calidad. Los precios pueden ser un poco altos para algunos, pero la calidad y la unicidad de los productos hacen que valgan la pena. Uno de los principales problemas con esta panadería es que está ubicada en las afueras de la ciudad, lo que hace que sea un poco difícil de acceder, especialmente para aquellos que no tienen coche. Sin embargo, las vistas de la ciudad desde la colina donde se encuentra el convento son impresionantes y hacen que la visita sea digna de la pena. En general, esta panadería es una excelente opción para aquellos que buscan un tratamiento único y delicioso, y el hecho de que esté dirigida por un grupo de mujeres comprometidas con su fe y valores hace que sea una experiencia aún más especial.