Este lugar es un punto de encuentro bien redondeado para comer algo y tomar algo. La calidad de la comida es consistente, con muchos comentarios positivos sobre las tapas, especialmente las bravas y la oreja. Sin embargo, algunos revisores mencionaron que la calidad ha disminuido ligeramente con el tiempo. El precio es razonable, con muchos platos en el rango de €1-10. La innovación del menú es decente, con una buena selección de platos tradicionales españoles, pero nada demasiado fuera de lo común. Un problema notable es que solo aceptan pagos en efectivo, lo que puede ser inconveniente para algunos clientes. A pesar de esto, el servicio se elogia a menudo por ser atento y amable. El ambiente es animado, con un ambiente acogedor y casual perfecto para una noche con amigos. En general, este lugar es una buena opción para aquellos que buscan una buena experiencia gastronómica sin prisas en el corazón de Madrid.