Esta oficina gubernamental ha recibido muchas críticas de los clientes. Muchas personas han reportado dificultades para ponerse en contacto con la oficina, con algunas afirmaciones de que las llamadas telefónicas son ignoradas o colgadas. Algunos clientes también han mencionado haber encontrado personal antipático y poco útil, incluida una recepcionista que fue descrita como "grosera" (traducido aproximadamente como "descortés" o "abusiva"). Por otro lado, unos pocos clientes han reportado experiencias positivas, incluyendo una mención a un miembro del personal llamado Sara que fue "súper amable" (muy amable) y otro miembro del personal llamado Ana que pudo ayudar con un problema. Sin embargo, estas experiencias positivas están significativamente superadas por las negativas. La oficina también ha sido criticada por ser poco útil y poco receptiva, con algunos clientes que informan haber tenido que esperar meses para obtener una respuesta a sus consultas.