Desafortunadamente, la estación de servicio ha cambiado de manos y ya no es una estación de Galp, sino una estación de Cepsa. Este cambio ha causado cierta confusión entre los clientes, con algunos informes de información desactualizada o inexacta que se muestra. A pesar de esto, algunos clientes han elogiado al personal amable y atento, así como la limpieza de las instalaciones. La ubicación de la estación es conveniente, con una pequeña tienda y restaurante en el lugar. Sin embargo, algunos clientes han reportado problemas con las máquinas de autoservicio y la falta de instrucciones claras. La información de precios no está disponible, ya que parece que los precios de la estación no se muestran de manera consistente. La innovación de la estación no está clara, ya que hay información limitada disponible sobre características o servicios nuevos o únicos que se ofrecen. A pesar de sus defectos, la estación sigue siendo una parada popular para muchos viajeros, que aprecian su ubicación conveniente y su personal amable. Un problema que destaca es la falta de información clara sobre las operaciones de la estación, incluyendo sus precios y servicios, lo que puede ser confuso para los clientes.