Esta ubicación es una oficina del gobierno estatal que es fácilmente accesible en silla de ruedas. El edificio tiene un interior hermoso, como mencionaron algunos visitantes. Sin embargo, algunos invitados han experimentado un mal servicio, incluyendo ser colgados por el personal telefónico sin tener la oportunidad de hablar. También hay preocupaciones sobre la rendición de cuentas del Fiscal General del Estado, lo que puede afectar la percepción pública de la oficina. Además, algunos visitantes han reportado sentir que la oficina está más preocupada por ser un "cuello de botella" para la justicia que por servir al público. A pesar de estos problemas, la ubicación ofrece una oportunidad única para aprender sobre la historia del edificio y la familia que una vez lo poseyó. La oficina también organiza eventos culturales, como conciertos, que son bien recibidos por los visitantes. En general, la ubicación tiene sus fortalezas y debilidades, pero todavía vale la pena visitar para aquellos interesados en la historia y la arquitectura. Sin embargo, vale la pena señalar que el enfoque de la ubicación en ser un "cuello de botella" para la justicia puede ser una preocupación para algunos visitantes.