Esta ubicación es un tesoro escondido, ofreciendo un ambiente sereno y pacío perfecto para actividades al aire libre como la equitación. La calidad de las instalaciones y la experticia del personal son de primer nivel, lo que la convierte en un destino ideal para aquellos que aprecian los deportes ecuestres. Sin embargo, hay un problema notable: la falta de control sobre los perros vagabundos en las instalaciones. Un visitante informó de haber encontrado perros agresivos mientras ciclaba, destacando la necesidad de una mejor gestión animal. A pesar de esta preocupación, la belleza natural de la ubicación y sus excepcionales servicios la convierten en un lugar obligatorio para los amantes de la naturaleza y los entusiastas del caballo. Los propietarios y el personal parecen tener orgullo en mantener la propiedad, y la experiencia en general es verdaderamente inolvidable. En resumen, esta ubicación es una buena elección para aquellos que buscan una experiencia tranquila y emocionante, pero es esencial estar al tanto de los riesgos potenciales que suponen los animales no controlados.