Este restaurante es un buen lugar para aquellos que disfrutan de la cocina internacional. La atmósfera es moderna y silenciosa, lo que lo hace adecuado para comidas informales y románticas. El restaurante es accesible para sillas de ruedas y tiene una sala separada para eventos privados. Ofrecen una amplia variedad de opciones, incluyendo opciones vegetarianas, veganas y sin gluten.
El personal es amable y atento, pero algunos clientes han reportado un servicio lento. La política del restaurante de limitar el uso de los baños a los clientes sentados ha sido un punto de contienda para algunos visitantes. Los precios son altos, pero la calidad de los platos es generalmente buena. El restaurante tiene un fuerte sentido de comunidad, con un espacio seguro para individuos LGBTQ+ y un negocio propiedad de mujeres.
Algunos clientes han reportado recibir un servicio deficiente y ser cobrados precios altos por comida de baja calidad. Sin embargo, la mayoría de las reseñas elogian la cocina, el servicio y la atmósfera del restaurante. Los horarios de funcionamiento del restaurante son estándar, con horarios extendidos los fines de semana.
En general, este restaurante es una buena opción para aquellos que buscan una experiencia gastronómica única en Madrid. Sin embargo, algunos clientes han reportado problemas con el servicio y los precios, lo que puede ser un inconveniente para algunos visitantes.